


Subiendo por el Barranquillo de La Palmita hasta quedarnos a los pies de El Roque, se vé desde la Playa de Sardina hasta La Aldea, y abajo la playa de Las Nieves, con su originaria identidad perdida por la construcción del muelle, que al alterar totalmente las corrientes marinas, la jubiló anticipada, y bruscamente, como una de las mejores playas de olas de la isla.
El "Dedo de Dios" amputado por los efectos el último temporal de importancia, al que se le dió en llamar Tormenta Delta, siguiendo las modas del otro lado del Atlántico, como si formaramos parte de las mismísimas Antillas, mantiene la parte de roca que le queda como un antiguo vestigio de lo que fué toda la bahía.